No sabía que la había pasado, pero el verla allí tirada, sola, pudo con mi enfado y mi rabia, la coloque entres mis brazos, protegiéndola, pero no abría los ojos, no reaccionaba, cuando los abrió, ligeramente parecía feliz, cómoda, sonreía pero no decía nada; entre Peter y yo se cruzaban miradas de dudas, no sabíamos que hacer.
-Charlotte, reacciona por favor, dime algo- dije mirándola con sufrimiento-dime quien te ha hecho esto- la abrace más fuerte y un nombre cruzo mi mente, Gabriel, seguro que había sido él; primero mis padres y ahora atacaba a Charlotte, no consentiría que ella muriera, ella no.
-Marc…..lo siento- su voz era débil, arrepentida, pero su cuerpo seguía quieto; justo en ese momento miles de imágenes de la lucha vinieron a mi mente, ¿Cómo era posible? ¿Era Charlotte quien me las estaba mandando? Mire a Peter, asustado, le conté las imágenes que había visto.
-Marc, tranquilo no dejaremos que la pase nada y muchos menos que muera, ese Gabriel no sabe bien con quien se metió- dijo Peter sonriendo ligeramente- llevémosla a tu casa, allí no la pasara nada- le hice caso, cogiendo a Charlotte en brazos y llevándomela a mi casa.
Al llegar allí, subí a mi cuarto, tumbándola en mi cama, arropándola con cuidado. Salimos de casa hacia el bosque de nuevo, donde empezaríamos nuestra búsqueda para el final, su final.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Abrí los ojos alarmada, asustada, ya no notaba los brazos de Marc, protegiéndome, ni siquiera estaba en el bosque, mire a mi alrededor, estaba en su habitación, tumbada en su cama, en la misma que nos entregamos por primera vez y en la que di comienzo a mi nueva vida.
Me levante con cuidado, me encontraba cansada, algo dolorida todavía, extraño, era una vampira, no debería dolerme nada, pero Gabriel había demostrado su gran fuerza, debido a la sangre de los padres de Marc.
Me fui hacia el servicio, encendí la ducha y mientras el agua calentaba yo me desnudaba, tirando mi ropa sucia al suelo y entrando en la ducha, dejando que el agua mojara mis cabellos, limpiándoles, resbalando por mi cuerpo, quitándole todas las marcas de suciedad que había; salí del agua, cogiendo una toalla y tapando mi cuerpo, recogió un poco la ropa, lavándola con cuidado a mano y dejándola tendida en la ducha para que se secara, salí del baño, algo más calmada y relajada, aunque con un mal presentimiento dentro de mí, me asome a la ventana, viendo al fondo del bosque como se aproximaba una lucha, una lucha sin fin.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Peter y yo llegamos al bosque, notaba su aroma, estaba cerca, él seguramente ya sabría que le estaríamos buscando, el factor sorpresa ya no estaba de nuestro lado, aunque tampoco le necesitaríamos, Peter y yo conseguiríamos vencerle, vengar la muerte de mis padres y el daño hecho a Charlotte, Charlotte, ¿ya habría despertado?
-Capitulo 11-Soledad-
Peter se iba aquedar en mi casa, no quería ir a la suya porque la compartía con Emma y le traería muchos recuerdos de ella; nos quedamos hablando sobre todo lo que había pasado en menos de dos años en nuestras vidas, habían dado un cambio radical, apenas sin dejarnos tiempo a reaccionar y pensarlo, Peter se subió a la habitación para descansar algo, mientras yo me quedaba en el salón, pensando en donde estaría Charlotte en estos momentos y lo más importante si estaba con él, después de que yo la hubiese dejado en el bosque sola, esa idea me hacia enfurecer, ella y él juntos, ha saber que estarían haciendo….
-----------------------------------------------------------------------------------------
Me desperté de golpe en mitad de la noche, no sabía cuando me había puesto el pijama y había entrado a la cama, el llanto era tan desquiciado y fuerte que no recordaba nada al llegar a casa, me quede sentada en mi cama, pensando en todo lo que había sucedido por mi estupidez, por no saber aguantar mi sed, Marc vino a mi cabeza, ¿Qué estaría haciendo en este preciso momento? Le echaba tanto de menos….quería verle, arreglar las cosas, le amaba tanto….
Después de un rato, me puse unos vaqueros y un jersey, notaba la sed, necesitaba cazar, no quería que volviera a ocurrir nada y menos con mis abuelos en la misma casa, abrí mi ventana con cuidado saltando por ella, dirigiéndome al bosque, estaba todo tan silencioso, que podía oír el paso ligero del rio y la respiración de algunos animales, note como las hojas se movían al compas del viento, me centre y oí el borboteo de la sangre recorrer ese cuerpo que estaba esperando a ser cazado, cerré los ojos dejándome guiar por mi instinto y bebí de él, dejando ese cuerpo vacio, me sentía fuerte y ya no tenía sed; volví al claro donde había estado al principio y note unos pasos que se dirigían hacia mí, con la esperanza de que fuera Marc, que venía a buscarme, idiota de mi, pensar aquello.
Le vi, Gabriel, otra vez él, se acercaba a mí, con paso decidido, sin miedo, con una sonrisa de suficiencia; su proximidad me aterraba tanto que notaba los escalofríos que creaba en mi piel, esta vez no tenía a Marc para que saliera en mi defensa, sabía que esta vez nadie me salvaría, que este posiblemente fuera mi fin, aun así le mire, decidida, sin miedo, iba a luchar por mi vida, si es que a esto todavía podíamos llamarle vida.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Un escalofrió recorrió mi cuerpo, como si me avisara de que algo malo iba a suceder, no sabía que podía ser y tampoco me importaba, ya no tenía nada por lo que luchar, había perdido todo.
Note los pasos de Peter, bajar por las escaleras y entrando en el salón, tenía unas ojeras horribles, pobrecillo, estaba destrozado por la pérdida de Emma, su mirada era de alerta, eso causo incertidumbre en mi, ¿Qué habría pasado?
-Marc, estaba mirando por la ventana hacia el bosque, he visto movimiento, había dos figuras humanas luchando, estoy preocupado por si es Emma-dijo Peter mirándome-¿me acompañarías?
-Peter, tranquilízate, espera que me cambio y enseguida vamos para ya-dije mientras subía las escaleras hacia mi cuarto, entrando a cambiarme, volví a bajar las escaleras y me dirigí al salón a buscar a Peter-vámonos para allá.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Gabriel se había abalanzado sobre mí, luchábamos como dos fieras por nuestra vida, pero él estaba más fuerte que yo por la sangre humana, agarro mi cuello, lanzándome contra una piedra y golpeándome en la cabeza, notando como la oscuridad y el dolor se apoderaban de mí.
No sé cuanto paso, pero comenzaba a reaccionar, notaba unos brazos sujetándome, unas voces lejanas hablándome, ¿era a mi? A lo mejor es que había muerto, la verdad que sin un terrible dolor, solo unas punzadas en mi cabeza, si Gabriel, había sido rápido y eficiente, no había podido despedirme de los míos, ¿era tristeza lo que se apoderaba de mi? Los muertos ya no sienten y más los que acaban siendo cenizas; abrí los ojos lentamente y allí estaban Peter y Marc, Marc me tenía entre sus brazos, su cara era de preocupación ¿por mi? ¿De verdad estaba viva o solo era un dulce sueño?
-Capitulo 10-Rencor-
No sé cuanto paso desde que Marc se había ido, dejándome allí; me levante débil, con lagrimas todavía saliendo de mis ojos, camine despacio por el bosque, llegue a casa, todavía no habían llegado mis abuelos, eso me tranquilizo, no tendría que explicarles lo sucedido ni el porqué de que estuviese así, subía mi cuarto, tirándome en la cama, siguiendo con mi llanto, de nuevo perdía a Marc y esta vez era la definitiva.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Llegue a mi casa enfurecido, ¿Cómo me había hecho esto Charlotte? ¿Como había sido capaz? Convertir a Gabriel, ¿por accidente? A saber que más cosas han pasado y no me enterado, dio una patada al aire, cada vez mas enfurecido y dolido, la amaba, claro que la amaba, pero por su culpa, aunque fuera indirecta yo ahora no tenía a mis padres, no tenía a nadie, no me quedaba nada, notaba el ardor que producían las lagrimas en mi mejilla con dolor.
Di un golpe al cristal de la puerta de la cocina, notando la sangre recorrer mi mano e instantes después ver como la herida desaparecía, di mil vueltas por la casa solitaria y oscura, deseaba buscar a ese tal Gabriel y matarle, desgarrar su piel dura con mis colmillos ante la atenta mirada de ella, Charlotte, note como algo se removía al pensar en ella, mierda de amor, joder que no tengo corazón, debería olvidarla, pero no puedo, en verdad no quiero.
Oí la puerta, por favor que no sea ella, con la rabia que siento dentro acabaría haciéndola daño, me acerque a la puerta, abriéndola, mirándole ahí parado.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Una hora antes
Nadie nos molestaba, la besaba con tanta pasión que podría estar prohibida, ella me seguía el beso con esa misma pasión, despertando en mi, una gran excitación salvaje, que desea desgarrar sus ropas y hacerla mía aquí en mitad del bosque, pero oímos un ruido, alguien se dirigía al claro donde estábamos, separándonos automáticamente y preparándonos para un ataque, vimos que aparecía un chico, algo mas mayor que nosotros, su olor me dejaba claro que era uno de los nuestros; me miro y luego miro a Emma de una manera tan sensual y sugerente que me enfado, gruñéndole, colocándome en posición de ataque; él también se preparado, volvió a sonreír y se dirigió a Emma.
-Yo hice una buena elección esa noche, pero él-me señalo con la vista- la tuvo mejor, una preciosa loba- dijo el desconocido sin dejar de sonreír.
No aguante mas y me lance a por él, transformándome, lanzándome a por él, él también luchaba, era fuerte y experto, en uno de los movimientos, sin querer arañe a Emma con la pezuña en el brazo, notando su sangre caer, no podía dejar de luchar o él me ganaría, demostrando que era más fuerte que yo; seguí con la lucha ignorando a Emma; cuando la vi mirándome con enfado y hablándome con dolor.
-Veo claro que es importante para ti y yo no lo soy-dijo dándose la vuelta y marchándose de allí.
Justo en ese momento el desconocido aprovecho y me golpeo tan fuerte que caí al suelo, dándome con una roca en la cabeza y cayendo inconsciente.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Peter se encontraba frente a mí, tenía la mirada perdida y con dolor, le deje entrar y nos fuimos al salón, donde comenzó a contarme el porqué de su estado, le escuche con atención, cada detalle, movimiento, como si yo mismo hubiera sido testigo de la lucha y el enfado de Emma, allí nos quedamos, juntos compartiendo nuestro dolor, de nuevo sentía haber recuperado a mi amigo, mi gran amigo Peter.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Llegue a mi casa enfurecido, ¿Cómo me había hecho esto Charlotte? ¿Como había sido capaz? Convertir a Gabriel, ¿por accidente? A saber que más cosas han pasado y no me enterado, dio una patada al aire, cada vez mas enfurecido y dolido, la amaba, claro que la amaba, pero por su culpa, aunque fuera indirecta yo ahora no tenía a mis padres, no tenía a nadie, no me quedaba nada, notaba el ardor que producían las lagrimas en mi mejilla con dolor.
Di un golpe al cristal de la puerta de la cocina, notando la sangre recorrer mi mano e instantes después ver como la herida desaparecía, di mil vueltas por la casa solitaria y oscura, deseaba buscar a ese tal Gabriel y matarle, desgarrar su piel dura con mis colmillos ante la atenta mirada de ella, Charlotte, note como algo se removía al pensar en ella, mierda de amor, joder que no tengo corazón, debería olvidarla, pero no puedo, en verdad no quiero.
Oí la puerta, por favor que no sea ella, con la rabia que siento dentro acabaría haciéndola daño, me acerque a la puerta, abriéndola, mirándole ahí parado.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Una hora antes
Nadie nos molestaba, la besaba con tanta pasión que podría estar prohibida, ella me seguía el beso con esa misma pasión, despertando en mi, una gran excitación salvaje, que desea desgarrar sus ropas y hacerla mía aquí en mitad del bosque, pero oímos un ruido, alguien se dirigía al claro donde estábamos, separándonos automáticamente y preparándonos para un ataque, vimos que aparecía un chico, algo mas mayor que nosotros, su olor me dejaba claro que era uno de los nuestros; me miro y luego miro a Emma de una manera tan sensual y sugerente que me enfado, gruñéndole, colocándome en posición de ataque; él también se preparado, volvió a sonreír y se dirigió a Emma.
-Yo hice una buena elección esa noche, pero él-me señalo con la vista- la tuvo mejor, una preciosa loba- dijo el desconocido sin dejar de sonreír.
No aguante mas y me lance a por él, transformándome, lanzándome a por él, él también luchaba, era fuerte y experto, en uno de los movimientos, sin querer arañe a Emma con la pezuña en el brazo, notando su sangre caer, no podía dejar de luchar o él me ganaría, demostrando que era más fuerte que yo; seguí con la lucha ignorando a Emma; cuando la vi mirándome con enfado y hablándome con dolor.
-Veo claro que es importante para ti y yo no lo soy-dijo dándose la vuelta y marchándose de allí.
Justo en ese momento el desconocido aprovecho y me golpeo tan fuerte que caí al suelo, dándome con una roca en la cabeza y cayendo inconsciente.
-----------------------------------------------------------------------------------------
Peter se encontraba frente a mí, tenía la mirada perdida y con dolor, le deje entrar y nos fuimos al salón, donde comenzó a contarme el porqué de su estado, le escuche con atención, cada detalle, movimiento, como si yo mismo hubiera sido testigo de la lucha y el enfado de Emma, allí nos quedamos, juntos compartiendo nuestro dolor, de nuevo sentía haber recuperado a mi amigo, mi gran amigo Peter.
-Capitulo 9-Sorpresas dolorosas-
Llegue antes que Marc al bosque, oí ruidos, me gire esperando verle a él, pero lo que vi, me dejo helada y quieta, Gabriel, ¿Qué hacia él aquí?¿que había venido a buscar? Le mire con frialdad, sin poder `pronunciar palabra alguna, él se acerco a mí, lentamente, con una sonrisa burlona aunque algo atractiva.
-Hola Charlotte, que sorpresa-dijo riendo- no te esperaba por aquí, tu antiguo hogar-dijo sin dejar de sonreír, ¿Cómo sabia él que este era mi antiguo hogar? ¿Acaso me había estado espiando?
-Hola Gabriel, para mí también es una sorpresa verte aquí, no grata, pero al fin una sorpresa-dije mirándole fijamente-no sé cómo sabes que este es mi antiguo hogar, no me preocupa ciertamente, solo espero que no causes problemas, aunque se te ve fuerte y eso significa que te has alimentado-dije sin apartarme.
-Sí, chica lista, me alimente-dijo sonriendo-al final tenias razón y somos vampiros, no está mal esta vida, es divertida, notar como la sangre fluye dentro de esos cuerpos frágiles, que solo sirven para alimentarnos-dijo con frialdad-como esos dos humanos que mate hace unos días, sabían sabrosos, algo dulzones para mi gusto, pero gracias a ellos, tengo ahora mismo una gran fuerza, ¿quieres comprobarlo?-se movió rápidamente a mí, agarrándome del cuello.
-Suéltame Gabriel, maldito, ¿entonces fuiste tú quien mato a los padres de Marc?-intente escabullirme de su agarre sin éxito alguno.
-mmm si, de tu novio, ¿no? ¿O es que no habéis vuelto, al volver tu a Windsor?-dijo sin soltarme con una grande sonrisa.
-Suéltala, maldito asesino-dijo Marc acercándose a él, ¿de dónde había salido?¿había escuchado todo?
-Hombre si es el vampirito huérfano y además tu novio Charlotte-dijo sin soltarme, pegándome a él-si te acercas la mato, ¿vas arriesgar su vida?-siguió riéndose-no creo, se te nota que la quieres demasiado; sería muy doloroso quedarse sin padres y sin novia en una semana-dio una fuerte carcajada.
-Gabriel, a él déjale, no le hagas nada, esto es entre tú y yo-dije seria-fui yo quien te convirtió en lo que eres, aunque solo fuera por error-baje la mirada intentando no mirar a Marc.
-Charlotte, te estoy agradecida por darme esta nueva vida de libertad y diversión-dijo apretando un poco mas mi cuello-pero hoy no quiero matarte, eres un juego demasiado excitante y mas con ese vampirito sufriendo, viendo la escena-me soltó desapareciendo rápidamente y cayendo yo al suelo llorando.
-Charlotte, ¿estás bien? ¿Te hizo algún daño?-dijo Marc a mi lado abrazándome.
-Marc, yo soy la culpable de esto, yo le transforme sin querer, todo sucedió muy rápido, soy una estúpida-dije llorando-él a descubierto cual era mi hogar y ha venido a vengarse, mato a tus padres Marc, él es el asesino de ellos-dije sin dejar de llorar- todo esto es mi culpa.
Marc escucho todo, muchas de las cosas creo que no las comprendió, pero su ira por la muerte de sus padres creció, lo notaba, además comenzaba a odiarme, sus brazos se pusieron rígidos y se alejaron de mi, desapareció del bosque sin decir palabra, dejándome allí, sola, tumbada y llorando.
-Hola Charlotte, que sorpresa-dijo riendo- no te esperaba por aquí, tu antiguo hogar-dijo sin dejar de sonreír, ¿Cómo sabia él que este era mi antiguo hogar? ¿Acaso me había estado espiando?
-Hola Gabriel, para mí también es una sorpresa verte aquí, no grata, pero al fin una sorpresa-dije mirándole fijamente-no sé cómo sabes que este es mi antiguo hogar, no me preocupa ciertamente, solo espero que no causes problemas, aunque se te ve fuerte y eso significa que te has alimentado-dije sin apartarme.
-Sí, chica lista, me alimente-dijo sonriendo-al final tenias razón y somos vampiros, no está mal esta vida, es divertida, notar como la sangre fluye dentro de esos cuerpos frágiles, que solo sirven para alimentarnos-dijo con frialdad-como esos dos humanos que mate hace unos días, sabían sabrosos, algo dulzones para mi gusto, pero gracias a ellos, tengo ahora mismo una gran fuerza, ¿quieres comprobarlo?-se movió rápidamente a mí, agarrándome del cuello.
-Suéltame Gabriel, maldito, ¿entonces fuiste tú quien mato a los padres de Marc?-intente escabullirme de su agarre sin éxito alguno.
-mmm si, de tu novio, ¿no? ¿O es que no habéis vuelto, al volver tu a Windsor?-dijo sin soltarme con una grande sonrisa.
-Suéltala, maldito asesino-dijo Marc acercándose a él, ¿de dónde había salido?¿había escuchado todo?
-Hombre si es el vampirito huérfano y además tu novio Charlotte-dijo sin soltarme, pegándome a él-si te acercas la mato, ¿vas arriesgar su vida?-siguió riéndose-no creo, se te nota que la quieres demasiado; sería muy doloroso quedarse sin padres y sin novia en una semana-dio una fuerte carcajada.
-Gabriel, a él déjale, no le hagas nada, esto es entre tú y yo-dije seria-fui yo quien te convirtió en lo que eres, aunque solo fuera por error-baje la mirada intentando no mirar a Marc.
-Charlotte, te estoy agradecida por darme esta nueva vida de libertad y diversión-dijo apretando un poco mas mi cuello-pero hoy no quiero matarte, eres un juego demasiado excitante y mas con ese vampirito sufriendo, viendo la escena-me soltó desapareciendo rápidamente y cayendo yo al suelo llorando.
-Charlotte, ¿estás bien? ¿Te hizo algún daño?-dijo Marc a mi lado abrazándome.
-Marc, yo soy la culpable de esto, yo le transforme sin querer, todo sucedió muy rápido, soy una estúpida-dije llorando-él a descubierto cual era mi hogar y ha venido a vengarse, mato a tus padres Marc, él es el asesino de ellos-dije sin dejar de llorar- todo esto es mi culpa.
Marc escucho todo, muchas de las cosas creo que no las comprendió, pero su ira por la muerte de sus padres creció, lo notaba, además comenzaba a odiarme, sus brazos se pusieron rígidos y se alejaron de mi, desapareció del bosque sin decir palabra, dejándome allí, sola, tumbada y llorando.
-Capitulo 8-Rayos de sol ¿o son de esperanza?
Esa noche apenas pegue ojo, no dejaba de pensar en lo sucedido, ¿de verdad les habían asesinado? ¿Cómo? ¿Porque? ¿Quién? Miles de preguntas volaban por mi mente, sin respuesta. Note los primeros rayos de sol en mi cara, sentándome en la cama, cuando note un golpe en la ventana, Marc, ¿Qué hacia aquí? Me levante abriéndole la ventana, dejándole pasar, nuestras miradas se cruzaban como si fuera el primer día, sentí un cosquilleo por todo mi cuerpo, note su mano agarrando la mía, acercándome a él, sabía lo que iba a suceder pero no quise apartarme, me deje llevar notando sus labios sellar los míos. Ahí nos quedamos durante varios minutos que a mí me parecieron segundos, extrañaba tantos sus besos, sus labios, su piel rozando la mía, a lo mejor si no me hubiese ido, nada de esto hubiera sucedido, pero ya era demasiado tarde para arrepentirse o echar hacia atrás, ahora debía ayudarle, apoyarle, me necesitaba y no le iba a fallar.
Nos sentamos en mi cama, mirándonos, en sus ojos se notaba dolor, ausencia y desesperación….no pude más y le abrace, no soportaba ver tantos sentimientos en sus ojos, tanto dolor, me dolía a mí al verle así, él me siguió el abrazo, notando como sus lágrimas mojaban mi hombro, así estuvimos un rato, hasta que un ruido en las escaleras, nos aviso que mis abuelos subían a verme, se escondió rápidamente donde mi armario y mi abuela entro mirándome.
-Charlotte, pensamos que seguirías dormida-dijo mi abuela sonriendo-está el desayuno en la mesa, tu abuelo y yo vamos a ir a la iglesia un rato, ¿De acuerdo?
-Muchas gracias abuela, ahora mismo bajo a desayunar, así después me doy una ducha y me visto con tranquilidad-la dije levantándome de la cama y abrazándola- y tened mucho cuidado por favor, aun no se sabe nada de quien mato a los padres de Marc, no quiero que os pase nada.
Vi como mi abuela cerraba la puerta tras ella, saliendo de su escondite Marc y mirándome, agarrándome de nuevo y besando mis labios de nuevo, dibujándose una sonrisa en mi cara, ya no le temía a nada, le tenia de nuevo a mi lado y era lo único que importaba.
Bajamos a mi cocina, con cuidado por si aun estaban mis abuelos, al ver que no estaban, Marc entro en la cocina conmigo, desayunando los dos juntos, él me espero en mi cuarto mientras yo me daba una ducha y me vestía, al entrar le vi con la mirada perdida, triste…..sus padres….sabía lo que era eso, de un día para otro toda la familia rota, le entendía más de lo que me hubiese gustado, me acerque a él abrazándole.
-Marc, siento tanto lo de tus padres, entiendo tanto tu dolor…..-seguí abrazándole-¿se sabe algo sobre quien ha podido ser o el que?-le mire.
-No se sabe nada aun, no me dicen nada en la comisaria, de momento se sabe que es un asesinato, pero no hay pruebas-me miro-¿pero cómo lo supiste? ¿Porque viniste?
-Marc, lo vi en las noticas cuando estaba en…en Ámsterdam, vine porque te amo, porque siempre fue así-a mi mente vino el recuerdo de Gabriel, ¿Dónde estaría?, me estremecí, no podía decírselo a Marc o me odiaría- no pensé que te molestase que regresara de nuevo.
No me molesta, Charlotte, no sabes cuánto te he necesitado-dijo mirándome- no sabes lo que te necesitare-beso mi cuello lentamente- como deseaba tus labios, tu cuerpo.
Mierda, no podía, sentía que le traicionaba después de lo sucedido con Gabriel, no podía ahora acostarme con Marc como si nada, le amaba, pero no se merecía esta mentira de mi parte, me aparte de él.
-Lo siento, pero no creo que sea un buen momento, no creo que debamos-dije agachando la mirada.
-¿No entiendes, que esto es lo que necesito para dejar de pensar? Te necesito a ti, tu cuerpo, tu aroma embriagándome-dijo acariciando mi cara.
-Por favor Marc, no, no quiero, no ahora-dije alejándome de nuevo-necesito alimentarme vamos al bosque por favor.
-De acuerdo Charlotte como quieras-me miro extrañado saltando por mi ventana, y yo tras el dirigiéndonos al bosque, donde una extraña sensación se apodero de mi.
Nos sentamos en mi cama, mirándonos, en sus ojos se notaba dolor, ausencia y desesperación….no pude más y le abrace, no soportaba ver tantos sentimientos en sus ojos, tanto dolor, me dolía a mí al verle así, él me siguió el abrazo, notando como sus lágrimas mojaban mi hombro, así estuvimos un rato, hasta que un ruido en las escaleras, nos aviso que mis abuelos subían a verme, se escondió rápidamente donde mi armario y mi abuela entro mirándome.
-Charlotte, pensamos que seguirías dormida-dijo mi abuela sonriendo-está el desayuno en la mesa, tu abuelo y yo vamos a ir a la iglesia un rato, ¿De acuerdo?
-Muchas gracias abuela, ahora mismo bajo a desayunar, así después me doy una ducha y me visto con tranquilidad-la dije levantándome de la cama y abrazándola- y tened mucho cuidado por favor, aun no se sabe nada de quien mato a los padres de Marc, no quiero que os pase nada.
Vi como mi abuela cerraba la puerta tras ella, saliendo de su escondite Marc y mirándome, agarrándome de nuevo y besando mis labios de nuevo, dibujándose una sonrisa en mi cara, ya no le temía a nada, le tenia de nuevo a mi lado y era lo único que importaba.
Bajamos a mi cocina, con cuidado por si aun estaban mis abuelos, al ver que no estaban, Marc entro en la cocina conmigo, desayunando los dos juntos, él me espero en mi cuarto mientras yo me daba una ducha y me vestía, al entrar le vi con la mirada perdida, triste…..sus padres….sabía lo que era eso, de un día para otro toda la familia rota, le entendía más de lo que me hubiese gustado, me acerque a él abrazándole.
-Marc, siento tanto lo de tus padres, entiendo tanto tu dolor…..-seguí abrazándole-¿se sabe algo sobre quien ha podido ser o el que?-le mire.
-No se sabe nada aun, no me dicen nada en la comisaria, de momento se sabe que es un asesinato, pero no hay pruebas-me miro-¿pero cómo lo supiste? ¿Porque viniste?
-Marc, lo vi en las noticas cuando estaba en…en Ámsterdam, vine porque te amo, porque siempre fue así-a mi mente vino el recuerdo de Gabriel, ¿Dónde estaría?, me estremecí, no podía decírselo a Marc o me odiaría- no pensé que te molestase que regresara de nuevo.
No me molesta, Charlotte, no sabes cuánto te he necesitado-dijo mirándome- no sabes lo que te necesitare-beso mi cuello lentamente- como deseaba tus labios, tu cuerpo.
Mierda, no podía, sentía que le traicionaba después de lo sucedido con Gabriel, no podía ahora acostarme con Marc como si nada, le amaba, pero no se merecía esta mentira de mi parte, me aparte de él.
-Lo siento, pero no creo que sea un buen momento, no creo que debamos-dije agachando la mirada.
-¿No entiendes, que esto es lo que necesito para dejar de pensar? Te necesito a ti, tu cuerpo, tu aroma embriagándome-dijo acariciando mi cara.
-Por favor Marc, no, no quiero, no ahora-dije alejándome de nuevo-necesito alimentarme vamos al bosque por favor.
-De acuerdo Charlotte como quieras-me miro extrañado saltando por mi ventana, y yo tras el dirigiéndonos al bosque, donde una extraña sensación se apodero de mi.
-Capitulo 7-Regreso-
Pasaban los días y Gabriel ni siquiera me miraba a la cara, seguía pensando que era una loca que le había mentido, pero sabía que dentro de él, sentía la sed, la necesidad de morder a alguien, mi mayor temor es que le descubrieran y también vinieran a por mi, me matarían, o a lo mejor les llevaría a Marc, mi cuerpo se estremeció al pensar esa idea, estúpida de mi, todavía le amaba y no quería que le ocurriese nada.
Pasada una semana Gabriel dejo de aparecer por el trabajo, mis nervios florecieron, entorpeciéndome en todo lo que hacía, le habían llamado a casa, incluso se habían presentado en ella pero no había noticias ni rastros de él, se había esfumado totalmente, eso me preocupaba mucho más que el tener noticias, no sabía dónde podía haberse ido ni el que estaría buscando. Al llegar a casa, puse la televisión intentando despejarme pero lo que veían mis ojos, hicieron que temblara mas, era en Windsor, habían asesinado a un matrimonio, eran las marcas extrañas y estaban buscando pistas de que podía ser, Marc, era Marc, salía al fondo desolado, era su casa, sus padres, me levante del sofá rápidamente, cogiendo algunas de mis cosas, haciendo la maleta hacia el aeropuerto, cogí el primer vuelo que me llevara a Windsor, de nuevo a mi…..de nuevo aquel lugar.
Al bajarme del avión, me dirigí rápidamente a la casa de Marc, allí se encontraba junto a Peter y Emma, que intentaba darle apoyo, tenía muy mal aspecto, peor que cuando me marche a España y vino a buscarme…..deje mi maleta en el suelo y me acerque a él abrazándole, sé que no me esperaba, lo note en su rigidez al notar el abrazo.
-Charlotte, oh Charlotte, estas aquí-dijo entre lagrimas correspondiendo a mi abrazo-les han asesinado, ¿Qué voy hacer ahora?
-Marc tranquilo, estoy aquí-dije sin apartarme- no te voy a dejar, no te dejare, te lo juro-le di un beso en la mejilla dándole mi apoyo.
Cuando vi que estaba algo más tranquilo me aparte, me fije en las caras de sorpresa de Emma y Peter, sabía que se preguntaban porque estaba allí y como me había enterado, pero no tenía ganas de explicaciones y menos a ella, a la cual la dirigí una mirada asesina, ella y su maldito regreso habían estropeado todo.
La policía hablaba con Marc, mientras yo me encontraba al lado de Emma y Peter, que no dejaban de mirarme, me sentía incomoda, demasiado incomoda, ya no me sentía entre amigos sino mas bien…entre…enemigos….enemigos letales, esos mismos que aprovecharían cualquier despiste para matarme.
Me despedí de Marc y me marche a casa de mis abuelos, al oír la puerta se dirigieron a ella, alarmados, se habían enterado de la noticia de los padres de Marc y ahora mi regreso, era extraño, les sonreí tranquilamente intentando tranquilizarles, me vinieron ambos a abrazarme, sonriendo.
-Regresaste hijita-dijo mi abuela sin soltarme- te extrañábamos, la casa no era lo mismo sin ti, estábamos menos alborotada-dijo sonriendo-
-Abuela, os echado de menos, no sabéis cuanto-dije abrazándoles- volví al enterarme de la noticia de los padres de Marc, pensé en vosotros al instante, no soportaría que os pasara nada-dije preocupada-por favor tener cuidado y no invitéis a entrar a nadie a casa, por favor.
Se quedaron algo alarmados, pero prefería verles asustados a muertos, subí la maleta a mi cuarto, dejándola tirada y entrando al baño, comencé a darme una ducha, notaba como el agua caía por mi cuerpo, intentando tranquilizarme y prepararme para un ataque, lo sentía, lo notaba, sería un ataque inminente.
Pasada una semana Gabriel dejo de aparecer por el trabajo, mis nervios florecieron, entorpeciéndome en todo lo que hacía, le habían llamado a casa, incluso se habían presentado en ella pero no había noticias ni rastros de él, se había esfumado totalmente, eso me preocupaba mucho más que el tener noticias, no sabía dónde podía haberse ido ni el que estaría buscando. Al llegar a casa, puse la televisión intentando despejarme pero lo que veían mis ojos, hicieron que temblara mas, era en Windsor, habían asesinado a un matrimonio, eran las marcas extrañas y estaban buscando pistas de que podía ser, Marc, era Marc, salía al fondo desolado, era su casa, sus padres, me levante del sofá rápidamente, cogiendo algunas de mis cosas, haciendo la maleta hacia el aeropuerto, cogí el primer vuelo que me llevara a Windsor, de nuevo a mi…..de nuevo aquel lugar.
Al bajarme del avión, me dirigí rápidamente a la casa de Marc, allí se encontraba junto a Peter y Emma, que intentaba darle apoyo, tenía muy mal aspecto, peor que cuando me marche a España y vino a buscarme…..deje mi maleta en el suelo y me acerque a él abrazándole, sé que no me esperaba, lo note en su rigidez al notar el abrazo.
-Charlotte, oh Charlotte, estas aquí-dijo entre lagrimas correspondiendo a mi abrazo-les han asesinado, ¿Qué voy hacer ahora?
-Marc tranquilo, estoy aquí-dije sin apartarme- no te voy a dejar, no te dejare, te lo juro-le di un beso en la mejilla dándole mi apoyo.
Cuando vi que estaba algo más tranquilo me aparte, me fije en las caras de sorpresa de Emma y Peter, sabía que se preguntaban porque estaba allí y como me había enterado, pero no tenía ganas de explicaciones y menos a ella, a la cual la dirigí una mirada asesina, ella y su maldito regreso habían estropeado todo.
La policía hablaba con Marc, mientras yo me encontraba al lado de Emma y Peter, que no dejaban de mirarme, me sentía incomoda, demasiado incomoda, ya no me sentía entre amigos sino mas bien…entre…enemigos….enemigos letales, esos mismos que aprovecharían cualquier despiste para matarme.
Me despedí de Marc y me marche a casa de mis abuelos, al oír la puerta se dirigieron a ella, alarmados, se habían enterado de la noticia de los padres de Marc y ahora mi regreso, era extraño, les sonreí tranquilamente intentando tranquilizarles, me vinieron ambos a abrazarme, sonriendo.
-Regresaste hijita-dijo mi abuela sin soltarme- te extrañábamos, la casa no era lo mismo sin ti, estábamos menos alborotada-dijo sonriendo-
-Abuela, os echado de menos, no sabéis cuanto-dije abrazándoles- volví al enterarme de la noticia de los padres de Marc, pensé en vosotros al instante, no soportaría que os pasara nada-dije preocupada-por favor tener cuidado y no invitéis a entrar a nadie a casa, por favor.
Se quedaron algo alarmados, pero prefería verles asustados a muertos, subí la maleta a mi cuarto, dejándola tirada y entrando al baño, comencé a darme una ducha, notaba como el agua caía por mi cuerpo, intentando tranquilizarme y prepararme para un ataque, lo sentía, lo notaba, sería un ataque inminente.
-Capitulo 6-Desesperacion-
No sabía dónde se encontraba, desde aquel repentino ataque con el que huyo, dejándome aquí solo, desolado, no sabía por dónde buscarla, sus abuelos no me decían nada y sabía que a España no habría vuelto porque ya allí nada la ataba, pero…. ¿entonces donde se encontraba? Mi desesperación iba cada vez más en aumento, debía encontrarla, saber como estaba, mi estado cada vez iba a peor, no me alimentaba, apenas salía de casa y no deseaba ver a nadie, pensaba por la tontería por la que la había perdido y me ardía el cuerpo por dentro, castigándome a mí mismo, por no luchar, no luchar por ella.
No podía ser…..Gabriel, estaba de pie, mirándome, sonriendo, pero…. ¿no estaba muerto? No mierda esto solo significaba una cosa……que le había transformado en un vampiro, joder, ahora sí que la había liado, ¿Qué iba hacer ahora? Me acerque a él.
-Gabriel… ¿Cómo te encuentras?-dije mirándole
-Charlotte, me encuentro distinto, tengo un ardor en la garganta extraño y doloroso, ¿Qué me sucede?-me pregunto mirándome extrañado.
-Gabriel…yo…y ahora tu….somos vampiros-dije bajando la mirada- por eso ese ardor en la garganta, lo siento, anoche te debí de morder y convertirte, lo siento de verdad, no es lo que quería, debí de perder el control-note como mis lagrimas caían-deberemos buscar un bosque y alimentarnos, así nos aseguraremos de no herir a nadie y no transformar a nadie.
-¿Qué un vampiro? Tú estás loca, eso no existe, eso solo se ve en las películas y en los libros-dijo mirándome con enfado- no intentes engañarme Charlotte.
-No te miento Gabriel, por favor créeme, sé que es difícil, pero debes de saber lo que eres y así no hacer daño a nadie-dije levantando la mirada, mirándole-debes saber controlarte y alimentarte bien.
-Déjame Charlotte, estás loca, no te acerques a mi-dijo vistiéndose- en el trabajo tendremos que vernos, pero tú por tu lado y yo por el mío, loca-salió de mi habitación, marchándose de mi casa.
Oí la puerta y me senté en la cama desolada, le había transformado y no me creía, si no se alimentaba, perdería el control por la sed, pudiendo herir a alguien incluso matarle, me tumbe en la cama llorando, cerrando los ojos y viendo imágenes de Marc por mi cabeza, como era posible que estuviera viendo desde dentro de Marc, no…no era posible…él estaba en Windsor y yo en Ámsterdam, en ese momento le extrañe, más de lo que me hubiese gustado, aun le amaba y esto que había sucedido la noche anterior había pasado por mi estupidez, solo por eso. Me concentre pensando en Marc en intentar hablarle…
-Marc, no estés mal, por favor, te extraño y te amo.
Me encontraba en mi cuarto, con oscuridad plena, no quería nada ni siquiera la luz del sol, cada día era peor, mas insufrible sin ella, de repente la oí, era su voz, me estaba hablando, pero era en mi cabeza, me estaba volviendo loco, ya hasta la oía dentro de mí, aun así no me preocupe, porque la estaba oyendo y me decía que me extrañaba y amaba, una sonrisa se dibujo en mi rostro tontamente.
No podía ser…..Gabriel, estaba de pie, mirándome, sonriendo, pero…. ¿no estaba muerto? No mierda esto solo significaba una cosa……que le había transformado en un vampiro, joder, ahora sí que la había liado, ¿Qué iba hacer ahora? Me acerque a él.
-Gabriel… ¿Cómo te encuentras?-dije mirándole
-Charlotte, me encuentro distinto, tengo un ardor en la garganta extraño y doloroso, ¿Qué me sucede?-me pregunto mirándome extrañado.
-Gabriel…yo…y ahora tu….somos vampiros-dije bajando la mirada- por eso ese ardor en la garganta, lo siento, anoche te debí de morder y convertirte, lo siento de verdad, no es lo que quería, debí de perder el control-note como mis lagrimas caían-deberemos buscar un bosque y alimentarnos, así nos aseguraremos de no herir a nadie y no transformar a nadie.
-¿Qué un vampiro? Tú estás loca, eso no existe, eso solo se ve en las películas y en los libros-dijo mirándome con enfado- no intentes engañarme Charlotte.
-No te miento Gabriel, por favor créeme, sé que es difícil, pero debes de saber lo que eres y así no hacer daño a nadie-dije levantando la mirada, mirándole-debes saber controlarte y alimentarte bien.
-Déjame Charlotte, estás loca, no te acerques a mi-dijo vistiéndose- en el trabajo tendremos que vernos, pero tú por tu lado y yo por el mío, loca-salió de mi habitación, marchándose de mi casa.
Oí la puerta y me senté en la cama desolada, le había transformado y no me creía, si no se alimentaba, perdería el control por la sed, pudiendo herir a alguien incluso matarle, me tumbe en la cama llorando, cerrando los ojos y viendo imágenes de Marc por mi cabeza, como era posible que estuviera viendo desde dentro de Marc, no…no era posible…él estaba en Windsor y yo en Ámsterdam, en ese momento le extrañe, más de lo que me hubiese gustado, aun le amaba y esto que había sucedido la noche anterior había pasado por mi estupidez, solo por eso. Me concentre pensando en Marc en intentar hablarle…
-Marc, no estés mal, por favor, te extraño y te amo.
Me encontraba en mi cuarto, con oscuridad plena, no quería nada ni siquiera la luz del sol, cada día era peor, mas insufrible sin ella, de repente la oí, era su voz, me estaba hablando, pero era en mi cabeza, me estaba volviendo loco, ya hasta la oía dentro de mí, aun así no me preocupe, porque la estaba oyendo y me decía que me extrañaba y amaba, una sonrisa se dibujo en mi rostro tontamente.
-Capitulo 5-¿Que hecho?Soy un monstruo
Me despedí y cuando empecé a caminar, alguien agarro mi brazo parándome me di la vuelto viendo a Gabriel sonriéndome, le mire algo alarmada.
-¿Sucede algo Gabriel?-dije mirando su mano agarrando mi brazo.
-No sucede nada Charlotte, solo que no me gusta la idea que estando tan oscuro, vayas sola a casa, por lo que me gustaría que me dejaras acompañarte-me dijo soltando mi brazo y sonriéndome gentilmente.
-Pues….pues vale-dije algo extrañada- aunque no creo que me suceda nada, se me defender sola muy bien-sonreí divertida- pero si te vas a quedar más a gusto, de acuerdo-comenzamos andar hacia mi casa.
El camino se hizo corto, no porque mi casa estuviese próxima sino porque habíamos ido hablando de muchísimas cosas, me pregunto por mi pasado, a lo que yo me quede algo callada y él comprendió que no era el momento de hablar de ello y cambio de tema, le sonreí agradecida, no tenía ganas de acordarme de Emma, Peter y…y….Marc, todavía me hacía daño, notando como furiosas y dolorosas lagrimas querían salir de mis ojos. Al llegar a mi puerta, me dio un dulce beso en la mejilla, hacia bastante frio en la calle, y después de que me había acompañado creí que al menos era gentil por mi parte ofrecerle subir y tomar algo.
-Gabriel…hace mucho frio y después de acompañarme...me da cosa que te vayas asi, ¿quieres subir a tomar algo caliente?-dije bajando la mierda con vergüenza…”dios eso no lo había perdido ni siendo vampira, mierda de vergüenza” pensé para mi sonriendo.
-Claro Charlotte, con este frio te lo agradecería muchísimo-me sujeto la puerta del portal entrando los dos y subiendo hasta mi casa, donde le ofrecí que se sentara en el sofá, vi como se sentaba y yo iba a la cocina a preparar un poco de café, para tomarnos tranquilamente, pero cuando andaba en la cocina, note como agarraba mi cintura, girándome hacia él, nuestras caras enfrente, estaba muy cerca, notaba su sangre recorrer sus venas, su aliento me estremecía, bajo mas la cabeza, dándome un cálido beso en los labios, no me resistí, no tenía ganas, apague el café con cuidado y le seguí besando; me cogió en brazos, colocando mis piernas alrededor de su cintura, notando sus labios en mi cuello, estremeciéndome cada vez más, cada vez era menos racional de mis actos, no podía controlarme, me llevo hasta mi cuarto, donde nuestras ropas volaban por toda la habitación, sus gemidos de placer llamaban a los miso furiosamente, convirtiéndolo en un canto de placer, a conjunto en un baile sensual.
Note como algunos rayos de sol, daban en mi cara, despertándome, me gire y vi que Gabriel estaba en mi cama, recordando solo cachos de la noche anterior, levante un poco la cabeza, viendo sangre en mi almohada alarmándome, le gire mirando su cuello, grandes marcas aparecían en él, ¿Qué había hecho?¿había matado a mi propio compañero? Era un monstruo, me levante de la cama llorando, paseándome nerviosa por la habitación sin saber qué hacer, nunca me hubiese imaginado en esta situación, era una asesina, debía huir de nuevo.
Me metí a la ducha para haber si así pensaba en algo, en cómo deshacerme del cadáver que estaba tumbado en mi cama, dios….de esta no me libraba seguro, nos estarían echando de menos en el trabajo, sabían que él me había acompañado a mí, mis nervios cada vez eran más ataque de histeria, termine la ducha, tapándome con la toalla y salí del baño….pero… ¿Qué?
-¿Sucede algo Gabriel?-dije mirando su mano agarrando mi brazo.
-No sucede nada Charlotte, solo que no me gusta la idea que estando tan oscuro, vayas sola a casa, por lo que me gustaría que me dejaras acompañarte-me dijo soltando mi brazo y sonriéndome gentilmente.
-Pues….pues vale-dije algo extrañada- aunque no creo que me suceda nada, se me defender sola muy bien-sonreí divertida- pero si te vas a quedar más a gusto, de acuerdo-comenzamos andar hacia mi casa.
El camino se hizo corto, no porque mi casa estuviese próxima sino porque habíamos ido hablando de muchísimas cosas, me pregunto por mi pasado, a lo que yo me quede algo callada y él comprendió que no era el momento de hablar de ello y cambio de tema, le sonreí agradecida, no tenía ganas de acordarme de Emma, Peter y…y….Marc, todavía me hacía daño, notando como furiosas y dolorosas lagrimas querían salir de mis ojos. Al llegar a mi puerta, me dio un dulce beso en la mejilla, hacia bastante frio en la calle, y después de que me había acompañado creí que al menos era gentil por mi parte ofrecerle subir y tomar algo.
-Gabriel…hace mucho frio y después de acompañarme...me da cosa que te vayas asi, ¿quieres subir a tomar algo caliente?-dije bajando la mierda con vergüenza…”dios eso no lo había perdido ni siendo vampira, mierda de vergüenza” pensé para mi sonriendo.
-Claro Charlotte, con este frio te lo agradecería muchísimo-me sujeto la puerta del portal entrando los dos y subiendo hasta mi casa, donde le ofrecí que se sentara en el sofá, vi como se sentaba y yo iba a la cocina a preparar un poco de café, para tomarnos tranquilamente, pero cuando andaba en la cocina, note como agarraba mi cintura, girándome hacia él, nuestras caras enfrente, estaba muy cerca, notaba su sangre recorrer sus venas, su aliento me estremecía, bajo mas la cabeza, dándome un cálido beso en los labios, no me resistí, no tenía ganas, apague el café con cuidado y le seguí besando; me cogió en brazos, colocando mis piernas alrededor de su cintura, notando sus labios en mi cuello, estremeciéndome cada vez más, cada vez era menos racional de mis actos, no podía controlarme, me llevo hasta mi cuarto, donde nuestras ropas volaban por toda la habitación, sus gemidos de placer llamaban a los miso furiosamente, convirtiéndolo en un canto de placer, a conjunto en un baile sensual.
Note como algunos rayos de sol, daban en mi cara, despertándome, me gire y vi que Gabriel estaba en mi cama, recordando solo cachos de la noche anterior, levante un poco la cabeza, viendo sangre en mi almohada alarmándome, le gire mirando su cuello, grandes marcas aparecían en él, ¿Qué había hecho?¿había matado a mi propio compañero? Era un monstruo, me levante de la cama llorando, paseándome nerviosa por la habitación sin saber qué hacer, nunca me hubiese imaginado en esta situación, era una asesina, debía huir de nuevo.
Me metí a la ducha para haber si así pensaba en algo, en cómo deshacerme del cadáver que estaba tumbado en mi cama, dios….de esta no me libraba seguro, nos estarían echando de menos en el trabajo, sabían que él me había acompañado a mí, mis nervios cada vez eran más ataque de histeria, termine la ducha, tapándome con la toalla y salí del baño….pero… ¿Qué?
-Capitulo 4-Conociendo mi nuevo hogar-
No sabía muy bien a dónde dirigirme ni cómo iba a vivir, recuerdos de mi antigua marcha vinieron a mi cabeza y con ellos todos los problemas que nos había ocasionado mi marcha, pero no me preocupaba, ya no era humana sino una vampira que se podía defender sola.
Cogí un vuelo dirigiéndome a Holanda, Ámsterdam era un buen lugar para comenzar mi nueva vida, mi primer día allí fue caótico no sabía ni por donde moverme ni por dónde empezar, comencé andar por todos los centros comerciales y las tiendas buscando trabajo, lo conseguí bastante rápido ya que al haber trabajado ya en una tienda de ropa en España, tenia criterio suficiente para trabajar en una de allí; con mis pocos ahorros pague la renta del primer mes del piso que había alquilado.
Los días se pasaban rápido, entre lo que se podía considerar rápido, ya que no conocía a nadie y los horarios de allí eran distintos a los de Windsor y España, las comidas y cenas eran demasiado temprano, pero debía acostumbrarme a todo ello, ya que ese era mi nuevo hogar. En la tienda el trabajo era parado aunque había muchísimo turista y eso hacía que en el trabajo no tuviera tiempo para pensar en nada ni me daba tiempo a extrañar nada de mi antigua vida, los compañeros eran increíbles y me ayudaban siempre que podían, allí eran todos tan amables…..seria por el lugar o las costumbres.
Un día los compañeros del trabajo dijeron de ir a tomar algo al salir del trabajo, la verdad que salíamos a las 6 y era una buena hora para salir a tomar algo, así por lo menos no me metería a mi casa, encerrada sola en esas cuatro paredes que me ahogaban cada día mas, me llevaron a bares preciosos y aunque allí las cosas eran bastantes caras, los salarios compensaban, estuvimos cuatro horas por ahí, al final acabamos cenando una hamburguesa en uno de los bares y hablando decidieron llevarme de guía turística por Ámsterdam y así enseñarme la ciudad y los sitios más significativos de allí; nos despedimos y quedamos al día siguiente en la puerta de la tienda a las 8 de la mañana, me marche a mi casa, poniéndome el pijama, activándola la alarma y metiéndome a la cama a descansar, para estar descansada al día siguiente.
Sonó mi despertador, levantándome, dándome una ducha caliente y vistiéndome, me puse cómoda ya que sabía que íbamos a caminar por la ciudad, salí de casa y me fui a la puerta de la tienda donde ya estaban todos esperándome para empezar la guía turística.
-¿Estas preparada Charlotte para caminar?-dijo Gabriel, mi compañero.
-Claro, empecemos-dije con una sonrisa y comenzando andar.
Las calles eran estrechas, las casas altas y algo torcidas, eso me hizo gracia ya que parecían poco estables, pero sin saber como lo eran, llegamos al museo de Van Gogh, precioso, un museo enorme, con miles de reliquias en cuadros perfectos, me sentía emocionada por disfrutar de todo esto, estuvimos buena parte de la mañana allí metidos disfrutando de los cuadros, ellos me iban explicando bastantes de los que había, por lo que me gusto mucho mas la visita, al salir del museo, nos dirigimos a ver la casa de Anna Frank, esa me fascino, ver como habían vivido tantas personas escondidas durante tanto tiempo, en una casa con aquellas escaleras tan empinadas, con tan poca luz, y ese espacio casi insufrible cuando se está encerrado.
Paramos a comer, en un pequeño restaurante, para poder comer algo y también descansar dado a que habíamos andado bastante para ver esos dos lugares, la guía me estaba pareciendo una maravilla, ya que me explicaban cada cosa a la perfección y los lugares que me habían mostrado tenían tanta cultura e historia que era increíble. Al terminar de comer nos dirigimos al museo de la Heineken, reí, porque eso no me aprecio cultura si no mas una diversión, pero aun así me parecía una buena idea, yo bebería cerveza, pero sin saborearla como lo harían ellos, pensar eso me dio algo de sed, y temor por poderles hacer daño, no quería alimentarme con ellos, ni con ningún humano, tendría que buscar algún animal, no sabía muy bien donde; al entrar a la fábrica de Heineken deje de pensar en ello centrándome en la visita, la cual estuvo divertida y entretenida, era algo diferente y eso me gusto, al salir de allí fuimos a nuestra ultimo visita por el día de hoy, el museo de Rembrandt, no me gusto demasiado comparado con el museo de Van Gogh, pero estuvo también interesante, aunque no había demasiados cuadros de este artista, fue algo nuevo.
Acabamos agotados, había sido un día largo y demasiado agotador con tanto paseo y tanta visita turística a los sitios, pero aun doliéndome los pies de caminar y notar como mi cuerpo estaba agotado, seguía sonriendo y animada, ya que hacia tanto que no sentía que encajaba a la perfección con aquellas personas, aunque acababa de conocerlas, me habían aceptado como una más, sintiendo realmente que este era mi nuevo hogar.
Cogí un vuelo dirigiéndome a Holanda, Ámsterdam era un buen lugar para comenzar mi nueva vida, mi primer día allí fue caótico no sabía ni por donde moverme ni por dónde empezar, comencé andar por todos los centros comerciales y las tiendas buscando trabajo, lo conseguí bastante rápido ya que al haber trabajado ya en una tienda de ropa en España, tenia criterio suficiente para trabajar en una de allí; con mis pocos ahorros pague la renta del primer mes del piso que había alquilado.
Los días se pasaban rápido, entre lo que se podía considerar rápido, ya que no conocía a nadie y los horarios de allí eran distintos a los de Windsor y España, las comidas y cenas eran demasiado temprano, pero debía acostumbrarme a todo ello, ya que ese era mi nuevo hogar. En la tienda el trabajo era parado aunque había muchísimo turista y eso hacía que en el trabajo no tuviera tiempo para pensar en nada ni me daba tiempo a extrañar nada de mi antigua vida, los compañeros eran increíbles y me ayudaban siempre que podían, allí eran todos tan amables…..seria por el lugar o las costumbres.
Un día los compañeros del trabajo dijeron de ir a tomar algo al salir del trabajo, la verdad que salíamos a las 6 y era una buena hora para salir a tomar algo, así por lo menos no me metería a mi casa, encerrada sola en esas cuatro paredes que me ahogaban cada día mas, me llevaron a bares preciosos y aunque allí las cosas eran bastantes caras, los salarios compensaban, estuvimos cuatro horas por ahí, al final acabamos cenando una hamburguesa en uno de los bares y hablando decidieron llevarme de guía turística por Ámsterdam y así enseñarme la ciudad y los sitios más significativos de allí; nos despedimos y quedamos al día siguiente en la puerta de la tienda a las 8 de la mañana, me marche a mi casa, poniéndome el pijama, activándola la alarma y metiéndome a la cama a descansar, para estar descansada al día siguiente.
Sonó mi despertador, levantándome, dándome una ducha caliente y vistiéndome, me puse cómoda ya que sabía que íbamos a caminar por la ciudad, salí de casa y me fui a la puerta de la tienda donde ya estaban todos esperándome para empezar la guía turística.
-¿Estas preparada Charlotte para caminar?-dijo Gabriel, mi compañero.
-Claro, empecemos-dije con una sonrisa y comenzando andar.
Las calles eran estrechas, las casas altas y algo torcidas, eso me hizo gracia ya que parecían poco estables, pero sin saber como lo eran, llegamos al museo de Van Gogh, precioso, un museo enorme, con miles de reliquias en cuadros perfectos, me sentía emocionada por disfrutar de todo esto, estuvimos buena parte de la mañana allí metidos disfrutando de los cuadros, ellos me iban explicando bastantes de los que había, por lo que me gusto mucho mas la visita, al salir del museo, nos dirigimos a ver la casa de Anna Frank, esa me fascino, ver como habían vivido tantas personas escondidas durante tanto tiempo, en una casa con aquellas escaleras tan empinadas, con tan poca luz, y ese espacio casi insufrible cuando se está encerrado.
Paramos a comer, en un pequeño restaurante, para poder comer algo y también descansar dado a que habíamos andado bastante para ver esos dos lugares, la guía me estaba pareciendo una maravilla, ya que me explicaban cada cosa a la perfección y los lugares que me habían mostrado tenían tanta cultura e historia que era increíble. Al terminar de comer nos dirigimos al museo de la Heineken, reí, porque eso no me aprecio cultura si no mas una diversión, pero aun así me parecía una buena idea, yo bebería cerveza, pero sin saborearla como lo harían ellos, pensar eso me dio algo de sed, y temor por poderles hacer daño, no quería alimentarme con ellos, ni con ningún humano, tendría que buscar algún animal, no sabía muy bien donde; al entrar a la fábrica de Heineken deje de pensar en ello centrándome en la visita, la cual estuvo divertida y entretenida, era algo diferente y eso me gusto, al salir de allí fuimos a nuestra ultimo visita por el día de hoy, el museo de Rembrandt, no me gusto demasiado comparado con el museo de Van Gogh, pero estuvo también interesante, aunque no había demasiados cuadros de este artista, fue algo nuevo.
Acabamos agotados, había sido un día largo y demasiado agotador con tanto paseo y tanta visita turística a los sitios, pero aun doliéndome los pies de caminar y notar como mi cuerpo estaba agotado, seguía sonriendo y animada, ya que hacia tanto que no sentía que encajaba a la perfección con aquellas personas, aunque acababa de conocerlas, me habían aceptado como una más, sintiendo realmente que este era mi nuevo hogar.
-Capitulo 3-Despedida-
Allí nos quedamos paradas una enfrente de la otra, nuestras miradas se cruzaban con odio y repugnancia, nuestra posición era de ataque, se nos avecinaba una lucha de especies, dura y dolorosa. Mi instinto luchaba desde mi interior por salir y apoderarse de mi, quería atacarla a sangre fría, sin importarme el dolor que pudiese hacerla o que tiempo atrás hubiésemos sido las mejores amigas. Note un brazo que me sujetaba con fuerza, Marc, me estaba impidiendo que la atacase, ¿acaso ella le importaba? ¿la había echado tanto de menos que prefería defenderla a ella antes que a mí? Eso hizo que dejara de luchar y que mi instinto saliera, cegándome, escapando del agarre de Marc y saltando sobre Emma; las dos luchábamos por nuestra vida salvajemente.
La mordí en el brazo oyendo como soltaba un chillido desgarrador y me levantaban rápidamente de encima de ella, y lanzándome contra el suelo, Peter, me miraba con odio, acercándose corriendo a Emma, la cual se levanto con rapidez mostrando que en su brazo ya no quedaba signo de la herida que la había hecho.
Mar se movió rápidamente hacia mí, agarrándome de nuevo y Peter agarro a Emma la cual intentaba zafarse del agarre de él.
-Peter suéltame voy a matarla-dijo Emma moviendo el brazo de manera brusca- suéltame que me haces daño-volvió a repetir sin ningún existo, a lo que Emma volvió a mover su brazo sin poder soltarse.
-Peter, ¿no la has oído? Dice que la sueltes, porque la haces daño-dijo Marc defendiendo de nuevo a Emma, un gruñido volvió a surgir de mi interior por la rabia y frustración.
-Estúpido no ves que la estoy agarrando para que no ataque a Charlotte, tu novia-dijo enfadado Peter- es a ella a quien debes defender y no a Emma.
-Defiendo a quien quiero pulgoso y no a quien tu me mandes, Emma es mi amiga y la defiendo de ti que la estás haciendo daño-dijo Marc también enfadado-Charlotte se sabe defender sola.
Eso termino por destrozarme y perder el control, soltándome de Marc.
-No lo aguanto más, primero fue Elizabeth y ahora Emma, todos son obstáculos para no estar juntos, no pienso luchar más por ti, ya no- me di la vuelta dejándoles ahí ataras, fui corriendo a casa de mis abuelos, donde haría mi despedida.
Llegue a casa de mis abuelos, sabía que no se esperaban que de nuevo fuera a casa con ellos, ya que sabían que vivía con Marc, me acerque a ellos que se encontraban en el salón.
-Abuelos, no puedo quedarme en Windsor, ya no, he tenido una terrible pelea con Marc y las cosas ahora han cambiado demasiado, no puedo explicaros, pero necesito que confiéis en mí, no sé donde me iré, no quiero regresar a España, donde ya nadie me conocerá, pero necesito salir de aquí, os llamare para deciros que tal estoy y no teneros preocuparos-dije con rapidez.
-De acuerdo Charlotte si necesitas salir de Windsor para ser feliz lo aceptamos sin ningún reproche, pero tennos avisados por favor-me pidió mi abuela acercándose a mí y abrazándome.
-Os echare de menos abuelos-subí a mi cuarto cogiendo una maleta con algunas de mis cosas y bastante ropa, saliendo de casa con las lagrimas corriendo por mi cara, esto si era el adiós definitivo a este pueblo que me dio parte de mi vida, de mi nueva vida.
La mordí en el brazo oyendo como soltaba un chillido desgarrador y me levantaban rápidamente de encima de ella, y lanzándome contra el suelo, Peter, me miraba con odio, acercándose corriendo a Emma, la cual se levanto con rapidez mostrando que en su brazo ya no quedaba signo de la herida que la había hecho.
Mar se movió rápidamente hacia mí, agarrándome de nuevo y Peter agarro a Emma la cual intentaba zafarse del agarre de él.
-Peter suéltame voy a matarla-dijo Emma moviendo el brazo de manera brusca- suéltame que me haces daño-volvió a repetir sin ningún existo, a lo que Emma volvió a mover su brazo sin poder soltarse.
-Peter, ¿no la has oído? Dice que la sueltes, porque la haces daño-dijo Marc defendiendo de nuevo a Emma, un gruñido volvió a surgir de mi interior por la rabia y frustración.
-Estúpido no ves que la estoy agarrando para que no ataque a Charlotte, tu novia-dijo enfadado Peter- es a ella a quien debes defender y no a Emma.
-Defiendo a quien quiero pulgoso y no a quien tu me mandes, Emma es mi amiga y la defiendo de ti que la estás haciendo daño-dijo Marc también enfadado-Charlotte se sabe defender sola.
Eso termino por destrozarme y perder el control, soltándome de Marc.
-No lo aguanto más, primero fue Elizabeth y ahora Emma, todos son obstáculos para no estar juntos, no pienso luchar más por ti, ya no- me di la vuelta dejándoles ahí ataras, fui corriendo a casa de mis abuelos, donde haría mi despedida.
Llegue a casa de mis abuelos, sabía que no se esperaban que de nuevo fuera a casa con ellos, ya que sabían que vivía con Marc, me acerque a ellos que se encontraban en el salón.
-Abuelos, no puedo quedarme en Windsor, ya no, he tenido una terrible pelea con Marc y las cosas ahora han cambiado demasiado, no puedo explicaros, pero necesito que confiéis en mí, no sé donde me iré, no quiero regresar a España, donde ya nadie me conocerá, pero necesito salir de aquí, os llamare para deciros que tal estoy y no teneros preocuparos-dije con rapidez.
-De acuerdo Charlotte si necesitas salir de Windsor para ser feliz lo aceptamos sin ningún reproche, pero tennos avisados por favor-me pidió mi abuela acercándose a mí y abrazándome.
-Os echare de menos abuelos-subí a mi cuarto cogiendo una maleta con algunas de mis cosas y bastante ropa, saliendo de casa con las lagrimas corriendo por mi cara, esto si era el adiós definitivo a este pueblo que me dio parte de mi vida, de mi nueva vida.
-Capitulo 2-Comienzo-
Me senté en el sofá al lado de Marc, ante la atenta mirada de mis abuelos, allí sentada me sentía segura, pero en mi interior crecía una tremenda angustia sin saber porque, tenía el presentimiento de que algo horrible iba a suceder.
Mis abuelos solo hacían que intercambiarse miradas entre sí, haciendo que el silencio fuera más horrible todavía, me ponía nerviosa y no quería que la verdadera fiera que llevaba dentro saliera por mi nerviosismo, notaba como la mano de Marc me intentaba dar confianza, pero el silencio seguía y cada vez era peor.
-Abuelos, os echado de menos, tanto, no sabéis cuanto-dije para romper aquel horrible silencio-siento haberos preocupado.
-Charlotte, a tu abuela y a mi casi nos da un infarto-dijo mi abuelo con rudeza-tenias que habernos avisado, podría haberte pasado algo.
-Abuelo, mírame estoy bien y muy feliz junto a Marc-les dije sonriendo y sin soltar la mano de Marc-me despiste por la marcha de Emma que me dejo sorprendida y algo decaída-dije sin apartar la mirada de mis abuelos.
Cada vez los silencios eran más prolongados e intensos, me despedí de ellos con un abrazo caluroso pero con temor de poder atacarles, notaba como la sed volvía a mi poco a poco; salimos de la casa Marc y yo con calma, agarrados de la mano, enamorados como el primer día, fuimos hacia el bosque donde los dos nos dispusimos a cazar para así hacer desaparecer nuestra sed, nuestras ropas estaña algo sucias de tierras más que de sangre, aun así la gente se alarmaría si nos viera así vestidos, por lo que nos dirigimos de nuevo a casa de mis abuelos, entrando por la ventana hacia mi cuarto, donde me cambie rápidamente de ropa y salí de nuevo por la ventana sin que mis abuelos se enteraran de mi nueva visita. Fuimos a casa de Marc donde nos aseguramos que sus padres aun no habían regresado y entramos para que él se cambiara, al bajar nos quedamos en su salón, hablando de que lo mejor sería que viviéramos juntos, para no poner en peligro a nadie de nuestras familias, trabajaríamos como una persona humana mas, para poder costearnos los gastos del piso al que nos mudáramos; en ese mismo día nos pusimos a buscar piso y rápidamente uno nos satisfacio, estaba cerca del bosque y además no era caro, teníamos algo de ahorros con el que pagaríamos los primeros meses, él iba a pedir trabajo a su padre y yo miraría en alguna tienda en Windsor para poder empezar con nuestra vida juntos.
Los días pasaban y cada vez estábamos mas unidos y enamorados, las iban las cosas nos iban genial y además nadie sospechaba de que éramos en realidad, ya que nos habían conocido como humanos, sabían que algo en nosotros había cambiado pero en verdad no sabían que era, por lo que nos daba una tremenda ventaja para seguir con nuestra farsa delante de ellos, solo cuando llegábamos a casa o estábamos en el bosque cazando éramos nosotros mismos, unas fieras salvajes.
Uno de los días que estábamos en el bosque oímos ruidos a nuestro alrededor, por lo que nos pusimos a la defensiva por si alguien venia atacarnos, pero lo que vimos nos dejo helados, Peter y Emma aparecieron detrás de unos árboles mirándonos y sonriéndonos, por fin había vuelto, salí corriendo hacia Emma para poder abrazarla, pero su olor me freno, haciendo que mis colmillos asomaran y un gruñido intenso la alertara de mi próximo ataque hacia ella.
Mis abuelos solo hacían que intercambiarse miradas entre sí, haciendo que el silencio fuera más horrible todavía, me ponía nerviosa y no quería que la verdadera fiera que llevaba dentro saliera por mi nerviosismo, notaba como la mano de Marc me intentaba dar confianza, pero el silencio seguía y cada vez era peor.
-Abuelos, os echado de menos, tanto, no sabéis cuanto-dije para romper aquel horrible silencio-siento haberos preocupado.
-Charlotte, a tu abuela y a mi casi nos da un infarto-dijo mi abuelo con rudeza-tenias que habernos avisado, podría haberte pasado algo.
-Abuelo, mírame estoy bien y muy feliz junto a Marc-les dije sonriendo y sin soltar la mano de Marc-me despiste por la marcha de Emma que me dejo sorprendida y algo decaída-dije sin apartar la mirada de mis abuelos.
Cada vez los silencios eran más prolongados e intensos, me despedí de ellos con un abrazo caluroso pero con temor de poder atacarles, notaba como la sed volvía a mi poco a poco; salimos de la casa Marc y yo con calma, agarrados de la mano, enamorados como el primer día, fuimos hacia el bosque donde los dos nos dispusimos a cazar para así hacer desaparecer nuestra sed, nuestras ropas estaña algo sucias de tierras más que de sangre, aun así la gente se alarmaría si nos viera así vestidos, por lo que nos dirigimos de nuevo a casa de mis abuelos, entrando por la ventana hacia mi cuarto, donde me cambie rápidamente de ropa y salí de nuevo por la ventana sin que mis abuelos se enteraran de mi nueva visita. Fuimos a casa de Marc donde nos aseguramos que sus padres aun no habían regresado y entramos para que él se cambiara, al bajar nos quedamos en su salón, hablando de que lo mejor sería que viviéramos juntos, para no poner en peligro a nadie de nuestras familias, trabajaríamos como una persona humana mas, para poder costearnos los gastos del piso al que nos mudáramos; en ese mismo día nos pusimos a buscar piso y rápidamente uno nos satisfacio, estaba cerca del bosque y además no era caro, teníamos algo de ahorros con el que pagaríamos los primeros meses, él iba a pedir trabajo a su padre y yo miraría en alguna tienda en Windsor para poder empezar con nuestra vida juntos.
Los días pasaban y cada vez estábamos mas unidos y enamorados, las iban las cosas nos iban genial y además nadie sospechaba de que éramos en realidad, ya que nos habían conocido como humanos, sabían que algo en nosotros había cambiado pero en verdad no sabían que era, por lo que nos daba una tremenda ventaja para seguir con nuestra farsa delante de ellos, solo cuando llegábamos a casa o estábamos en el bosque cazando éramos nosotros mismos, unas fieras salvajes.
Uno de los días que estábamos en el bosque oímos ruidos a nuestro alrededor, por lo que nos pusimos a la defensiva por si alguien venia atacarnos, pero lo que vimos nos dejo helados, Peter y Emma aparecieron detrás de unos árboles mirándonos y sonriéndonos, por fin había vuelto, salí corriendo hacia Emma para poder abrazarla, pero su olor me freno, haciendo que mis colmillos asomaran y un gruñido intenso la alertara de mi próximo ataque hacia ella.
-Capitulo 1-Nuevo despertar-
Me senté en la cama, tensa y notando el gran ardor recorrer mi garganta, un montón de imágenes pasaron volando por mi cabeza, recuerdos los cuales no eran míos, eran de Marc, no entendía como había podía recibir esas imágenes en mi cabeza, eso hizo que me relajara y comenzara a notar la gran sed que tenia. Cerré los ojos apretándolos con fuerza y cuando los abrí…….Una extensa niebla se abría camino ante mí, ya no me encontraba junto a Marc sino en mitad del bosque, mi instinto se había apoderado totalmente de mí
Intente reaccionar, poder volver a casa, pero mi sed era superior a mí, sabía que si no me alimentaba podía ser peligroso andar por la ciudad, atacaría a alguien y eso no lo podía permitir; cerré mis ojos dejando que mi sed me guiara, cuando volví abrir los ojos, me encontraba bebiendo del cuello de un ciervo, mi sed poco a poco se iba apagando, deje el cuerpo del ciervo algo escondido para que nadie lo encontrara y salí corriendo a casa de Marc.
Al llegar a su casa, subí las escaleras y entre en su cuarto, él se encontraba paseando por la habitación y al notar cómo se abría la puerta se giro y salió corriendo para abrazarme.
-¿Dónde estabas?-dijo separándose un poco de mi- no sabes el susto que tenia, no debiste salir sola, acabas de ser transformada es peligroso.
-Marc, no lo hice queriendo, ocurrió algo muy raro, note mucha sed, cerré los ojos para intentar controlarla y cuando abrí los ojos de nuevo, me encontraba en el bosque-dije sinceramente- perdóname, por favor, no quería preocuparte.
-No pasa nada Charlotte, pero es que al levantarme y ver que no estabas, crei morirme y eso que ya lo estoy-dijo sonriendo alegremente y abrazándome de nuevo-me alegra saber que estas alimentada ya que hoy deberás enfrentarte a tus abuelos, a ponerte delante de ellos e intentar que no noten tu cambio y tu controlar tu sed y poder convivir con ellos.
-No creo ser capaz de controlarme, Marc, ¿y si les hago daño o lo intento? Nunca podría perdonármelo, es mi única familia, ya no tengo a nadie más-dijo intentando no llorar y vi como me miraba Marc con dolor- se que te tengo a ti cielo, pero decía de familia de sangre.
-Ah vale, pensé que te había olvidado de mi- dijo sonriendo- tendrás que cambiarte de ropa antes de ir a casa de tus abuelos, no creo que recibirte en camisón les ilusione demasiado- dijo mirándome sonriendo-súbete a cambiar mientras yo te espero aquí para irnos juntos.
Subí a la habitación de Marc, poniéndome mis vaqueros con mi camiseta, cogí el jersey colocándomele mientras bajaba; vi como Marc me esperaba al final de las escaleras con aquella sonrisa que me derretía totalmente, agarre su mano y salimos de su casa, camino a la de mis abuelos, donde mi mayor temor saldría, el poderles hacer daño, eso nunca me lo perdonaría.
Después de un tranquilo paseo llegamos a la puerta de la casa de mis abuelos, no podían averiguar mi cambio o estarían en peligro de más de nuestra especie, eran mi única familia y no podía permitir que nada malo les pasara y pararme a pensar que hace unos meses, yo no quería vivir aquí en Windsor con ellos, ni siquiera nos hablábamos apenas y ahora sentía que sin ellos mi vida estaría vacía. Llamé a timbre con temor, Marc agarraba mi mano con dulzura transmitiéndome tranquilidad, cuando mi abuela abrió la puerta y se lanzo abrazarme, un abrazo tan cálido que hizo que me sintiera humana de nueva, que me diera la sensación de oír mi corazón latir de nuevo.
-Dios mío Charlotte, nos tenias tan preocupados a tu abuelo y a mi-dijo sin dejar de abrazarme-nos dijeron que había habido una especie de ataque y que Emma y Peter habían desaparecido de la ciudad-me beso la mejilla- no sabíamos nada de ti y nos asustamos tanto….
-Abuela está todo bien, estuve en casa de Marc y me sentía muy triste por la marcha de Peter y Emma y decidí quedarme con él, para intentar superarlo, siento no haberos llamado para deciros que yo estaba bien-dije besándola en la mejilla- no pretendía preocuparos.
-De acuerdo, lo importante es que estas bien, pero pasad no os quedéis aquí fuera- dijo mi abuela dejándonos entrar, entrar de nuevo a la que siempre seria mi hogar.
Intente reaccionar, poder volver a casa, pero mi sed era superior a mí, sabía que si no me alimentaba podía ser peligroso andar por la ciudad, atacaría a alguien y eso no lo podía permitir; cerré mis ojos dejando que mi sed me guiara, cuando volví abrir los ojos, me encontraba bebiendo del cuello de un ciervo, mi sed poco a poco se iba apagando, deje el cuerpo del ciervo algo escondido para que nadie lo encontrara y salí corriendo a casa de Marc.
Al llegar a su casa, subí las escaleras y entre en su cuarto, él se encontraba paseando por la habitación y al notar cómo se abría la puerta se giro y salió corriendo para abrazarme.
-¿Dónde estabas?-dijo separándose un poco de mi- no sabes el susto que tenia, no debiste salir sola, acabas de ser transformada es peligroso.
-Marc, no lo hice queriendo, ocurrió algo muy raro, note mucha sed, cerré los ojos para intentar controlarla y cuando abrí los ojos de nuevo, me encontraba en el bosque-dije sinceramente- perdóname, por favor, no quería preocuparte.
-No pasa nada Charlotte, pero es que al levantarme y ver que no estabas, crei morirme y eso que ya lo estoy-dijo sonriendo alegremente y abrazándome de nuevo-me alegra saber que estas alimentada ya que hoy deberás enfrentarte a tus abuelos, a ponerte delante de ellos e intentar que no noten tu cambio y tu controlar tu sed y poder convivir con ellos.
-No creo ser capaz de controlarme, Marc, ¿y si les hago daño o lo intento? Nunca podría perdonármelo, es mi única familia, ya no tengo a nadie más-dijo intentando no llorar y vi como me miraba Marc con dolor- se que te tengo a ti cielo, pero decía de familia de sangre.
-Ah vale, pensé que te había olvidado de mi- dijo sonriendo- tendrás que cambiarte de ropa antes de ir a casa de tus abuelos, no creo que recibirte en camisón les ilusione demasiado- dijo mirándome sonriendo-súbete a cambiar mientras yo te espero aquí para irnos juntos.
Subí a la habitación de Marc, poniéndome mis vaqueros con mi camiseta, cogí el jersey colocándomele mientras bajaba; vi como Marc me esperaba al final de las escaleras con aquella sonrisa que me derretía totalmente, agarre su mano y salimos de su casa, camino a la de mis abuelos, donde mi mayor temor saldría, el poderles hacer daño, eso nunca me lo perdonaría.
Después de un tranquilo paseo llegamos a la puerta de la casa de mis abuelos, no podían averiguar mi cambio o estarían en peligro de más de nuestra especie, eran mi única familia y no podía permitir que nada malo les pasara y pararme a pensar que hace unos meses, yo no quería vivir aquí en Windsor con ellos, ni siquiera nos hablábamos apenas y ahora sentía que sin ellos mi vida estaría vacía. Llamé a timbre con temor, Marc agarraba mi mano con dulzura transmitiéndome tranquilidad, cuando mi abuela abrió la puerta y se lanzo abrazarme, un abrazo tan cálido que hizo que me sintiera humana de nueva, que me diera la sensación de oír mi corazón latir de nuevo.
-Dios mío Charlotte, nos tenias tan preocupados a tu abuelo y a mi-dijo sin dejar de abrazarme-nos dijeron que había habido una especie de ataque y que Emma y Peter habían desaparecido de la ciudad-me beso la mejilla- no sabíamos nada de ti y nos asustamos tanto….
-Abuela está todo bien, estuve en casa de Marc y me sentía muy triste por la marcha de Peter y Emma y decidí quedarme con él, para intentar superarlo, siento no haberos llamado para deciros que yo estaba bien-dije besándola en la mejilla- no pretendía preocuparos.
-De acuerdo, lo importante es que estas bien, pero pasad no os quedéis aquí fuera- dijo mi abuela dejándonos entrar, entrar de nuevo a la que siempre seria mi hogar.
Prefacio
-Prefacio-
Ese olor quemaba mi garganta desgarrándome, quería saciar mi sed con su sangre, ese cálido movimiento por sus venas me hacía estremecer, queriendo matarla, pero en el fondo de mí, mi pequeño recuerdo, deseaba salvarla, dejarla huir.
Todos me conocéis, me llamo Charlotte Other y acabo de ser transformada a vampiro, por elección, si sonara raro, pero todo lo hice por amor, Mi novio Matt Britt me ayudara a luchar contra mi instinto asesino, para seguir siendo solo Charlotte, ¿lo conseguiré o acabare con aquella vida pasada que tanto extraño?
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Después de tantos meses fuera, que para mí casi fueron años, la vi, quería salir corriendo, abrazarla, la había extrañado tanto, pero su olor….era diferente había cambiado, ya no era mi mejor amiga sino mi enemiga; rugidos comenzaron a salir, después cambio todo mi cuerpo para mostrar la loba que era en verdad. Deseaba matarla, despedazarla, desgarrarla, pero algo en mi interior me detenía furiosamente.
Soy Emma Dylan y acabo de volver, si volver a mi lugar, donde deje todo, familia y amistad, sé que estoy preparada para verla y poder abrazarla, pero todo cambiara en cuanto su aroma llegue a mí, ahí es donde nuestra lucha comenzara, sabiendo que el fin, será la muerte, ¿ganare o me ganara?
Ese olor quemaba mi garganta desgarrándome, quería saciar mi sed con su sangre, ese cálido movimiento por sus venas me hacía estremecer, queriendo matarla, pero en el fondo de mí, mi pequeño recuerdo, deseaba salvarla, dejarla huir.
Todos me conocéis, me llamo Charlotte Other y acabo de ser transformada a vampiro, por elección, si sonara raro, pero todo lo hice por amor, Mi novio Matt Britt me ayudara a luchar contra mi instinto asesino, para seguir siendo solo Charlotte, ¿lo conseguiré o acabare con aquella vida pasada que tanto extraño?
----------------------------------------------------------------------------------------------------------
Después de tantos meses fuera, que para mí casi fueron años, la vi, quería salir corriendo, abrazarla, la había extrañado tanto, pero su olor….era diferente había cambiado, ya no era mi mejor amiga sino mi enemiga; rugidos comenzaron a salir, después cambio todo mi cuerpo para mostrar la loba que era en verdad. Deseaba matarla, despedazarla, desgarrarla, pero algo en mi interior me detenía furiosamente.
Soy Emma Dylan y acabo de volver, si volver a mi lugar, donde deje todo, familia y amistad, sé que estoy preparada para verla y poder abrazarla, pero todo cambiara en cuanto su aroma llegue a mí, ahí es donde nuestra lucha comenzara, sabiendo que el fin, será la muerte, ¿ganare o me ganara?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)